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Live shopping en Argentina: qué es, por qué es tendencia y qué puede cambiar en el consumo masivo

En China, el live shopping ya forma parte de la experiencia de compra. Puede suceder desde un estudio, una tienda física o una plataforma digital. En Argentina, el formato empieza a ganar terreno y abre una pregunta concreta para las marcas: qué puede cambiar en consumo masivo, e-commerce y trade marketing.

Hay formatos que aparecen como novedad y otros que, con el tiempo, empiezan a cambiar la lógica de un canal. El live shopping parece estar entrando en esa segunda categoría.

En esencia, se trata de una experiencia que combina transmisión en vivo con venta en tiempo real. Mientras una marca, un host o un creador muestra productos, responde preguntas y genera interacción con la audiencia, la compra puede ocurrir en ese mismo momento, sin que el usuario salga de la experiencia. 

Esa integración entre contenido, entretenimiento, recomendación y conversión es una de las razones por las que el formato empezó a ganar peso dentro del comercio digital.

Por qué el live shopping creció tanto en China

China sigue siendo la gran referencia para entender el fenómeno. Ahí el live shopping ya no funciona como prueba ni como acción aislada sino como una parte consolidada del ecosistema digital. 

Según Straits Research, consultora especializada en investigación de mercado, el 54,7% de los usuarios de internet en China compra a través de transmisiones en vivo, una señal clara de hasta qué punto el formato dejó de ser periférico para convertirse en hábito.

Ese dato importa porque ayuda a correr la conversación de la anécdota al sistema. En dicho país, no creció solo porque “vende” sino porque encaja con una lógica de consumo donde mirar, interactuar, confiar y comprar forman parte de una misma experiencia. El usuario no lo vive como una interrupción del e-commerce, sino como una evolución más dinámica, más inmersiva y más cercana.

Live shopping en Argentina: una tendencia que empieza a ganar terreno

En Argentina, el recorrido recién empieza pero ya hay señales que justifican seguirlo de cerca. Algunas plataformas y marcas locales comenzaron a explorar el formato, sobre todo en categorías donde la demostración del producto, la interacción y la construcción de confianza pueden hacer una diferencia concreta. También aparecen desarrollos regionales que buscan adaptar aprendizajes del mercado chino al contexto latinoamericano, algo clave para evitar la copia literal de un modelo que responde a consumos, plataformas y códigos culturales distintos.

Ese punto es central. En live shopping, la tecnología importa pero no alcanza. El host, la narrativa, el tono, la dinámica del vivo y la integración de la compra con la experiencia pesan tanto como la plataforma. Uno de los grandes aprendizajes que deja China es justamente ese, la figura del anfitrión no es un detalle de producción sino una pieza decisiva para construir confianza, sostener el ritmo y convertir el vivo en una instancia de venta real.

“El live shopping muestra algo que el trade marketing conoce hace años: cuando una experiencia logra demostrar, explicar y generar confianza, la conversión cambia por completo”, explica Sabina Roca, CEO de MAIN Trade Marketing Solutions.

Live shopping en números

Las proyecciones globales muestran que el fenómeno no debería leerse como algo marginal. Straits Research advierte que el negocio global de plataformas de live commerce (live shopping) fue valuado en USD 1.340 millones en 2024 y podría alcanzar los USD 7.710 millones en 2033, con una tasa compuesta anual de crecimiento del 21,5% entre 2025 y 2033. El mismo informe señala que Asia-Pacífico es hoy la región dominante del mercado.

Además, el crecimiento ya no se limita a Asia ni a categorías de nicho. El último State of Live Selling Report de Whatnot, una plataforma de live shopping con fuerte crecimiento en mercados occidentales, muestra que la plataforma superó los USD 8.000 millones en GMV en 2025, más del doble que el año anterior. También registra que los usuarios pasan, en promedio, 95 minutos por día en la app a nivel global, y que más del 53% de los sellers genera la mayor parte de sus ventas anuales a través del live shopping.

Ese mismo informe aporta otra lectura relevante para marcas y retailers: el live shopping ya está ampliando su peso en categorías más cotidianas. Whatnot reportó en 2025 un crecimiento interanual de 791% en belleza, 444% en electrónica, 259% en joyería y 223% en moda femenina. Eso sugiere que el formato ya no vive solo en universos de coleccionismo o productos hiper nicho, sino que empieza a encontrar lugar en verticales con mayor recurrencia y consumo más amplio.

Live shopping y consumo masivo: ¿aplica para todas las marcas?

Acá aparece una de las preguntas más interesantes. Más allá de su potencial como canal digital, ¿qué puede aportar esta lógica a marcas que trabajan en consumo masivo?

La respuesta no pasa solo por el vivo como evento sino por todo lo que el formato pone en valor. Demostración, respuesta en tiempo real, cercanía, urgencia, contexto de uso y construcción de confianza. Elementos que el comercio electrónico tradicional muchas veces aplana y que, en cambio, el live shopping vuelve a poner en el centro.

“Lo interesante del live shopping no es solo que mezcla contenido y venta. Es que da credibilidad de algo que el comercio digital había perdido bastante y que tiene que ver con la demostración, explicación y respuesta en tiempo real. Para categorías de consumo masivo, eso puede abrir una forma distinta de construir confianza y acelerar decisión”, resalta Sabina Roca.

La observación no es menor. Si el live shopping funciona, en parte, porque vuelve más tangible la propuesta de una marca, entonces también deja una enseñanza para el punto de venta físico y para las estrategias omnicanal y es que la conversión no depende únicamente de estar disponible sino de cómo se construye la experiencia alrededor de la compra.

Dicho de otro modo, el formato puede leerse como una evolución digital de algo que el trade conoce bien: la activación, la demostración y la capacidad de transformar interés en acción. La diferencia es que ahora esa lógica puede suceder en una interfaz, con medición en tiempo real, integración de contenidos y una fricción mucho menor entre ver y comprar.

“Visto desde trade marketing, el formato deja una señal interesante. Si una marca logra mostrar, explicar y responder mejor en vivo, no solo vende más, también puede inspirar nuevas formas de activar promociones, lanzamientos y experiencias más relevantes para el shopper”, agrega Sabina.

Por eso, quizás el error más común sea pensar al live shopping solo como “un vivo para vender”. En realidad, puede funcionar como canal para lanzamientos, campañas de impulso, acciones con creadores, cápsulas de producto, educación de uso, promociones con tiempo limitado o experiencias que necesiten demostrar antes de convertir. Su fortaleza no está únicamente en la venta inmediata, sino en la combinación de cercanía, entretenimiento, comunidad y compra.

Tampoco se trata de verlo como reemplazo del e-commerce tradicional, más bien aparece como una capa distinta. El catálogo sigue siendo eficiente para búsqueda, reposición y compra autónoma. El live shopping, en cambio, suma algo que el e-commerce clásico no siempre logra: interacción sincrónica, demostración, resolución de dudas y una experiencia más persuasiva para determinadas categorías o momentos comerciales.

“Durante años el e-commerce buscó simplificar la compra. El live shopping vuelve a humanizarla. El consumidor ya no diferencia contenido, entretenimiento y compra. Vive todo como una misma experiencia”, remarca la experta. 

La discusión de fondo, entonces, no es si todas las marcas deberían salir mañana a hacer vivos. La pregunta más útil es otra: qué categorías, qué audiencias y qué objetivos justifican este formato, y cómo integrarlo a una estrategia más amplia sin volverlo una moda pasajera.

Porque si algo muestran China y los mercados que ya aceleraron su adopción es que el live shopping no gana solo por la tecnología. Gana cuando la experiencia está bien diseñada, el host genera confianza, el producto se presta a ser demostrado y la compra ocurre sin fricción. Cuando eso pasa, el vivo deja de ser solo contenido y se vuelve canal. Y ahí es donde empieza la conversación de verdad para marcas, retailers y equipos de trade.

Si tu marca necesita convertir estrategia en ejecución real, escribinos:
hola@wearemain.com

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